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Comodones

Partimos de la base de que todos somos comodones por naturaleza. Eso nos permitió sobrevivir y evolucionar como especie, pero en la actualidad, nuestro entorno ha cambiado tanto, que estos patrones de conducta, lejos de beneficiarnos, son perjudiciales para nuestra salud física y emocional a medio/largo plazo.

¿Qué significa ser comodones?

En pocas palabras, dejarse llevar por la inercia social y el placer inmediato.

Ser comodones no significa simplemente ser sedentarios, tener malos hábitos alimentarios u odiar los lunes por tener que ir a trabajar sin ganas, por ejemplo… Eso son simplemente “efectos colaterales”.

Ser comodones significa pasividad y resistencia al cambio. Ir sobreviviendo en el día a día y esperar que las cosas mejoren por arte de magia. Significa no asumir la responsabilidad de nuestras circunstancias, y refugiarse en el “es lo que hace todo el mundo”, “se ha hecho toda la vida”, “es lo normal” o “es que yo soy así” como justificante para no cambiar. Significa vivir desde la queja y la excusa, siempre “echando balones fuera”… Así se vive más tranquilo, ¿no?

Me encantaría viajar, pero es que no tengo dinero.

Me encantaría aprender inglés, pero es que no tengo tiempo.

A un indomable no le escucharás decir cosas así. Un indomable asume la responsabilidad de forma activa, y si realmente es una prioridad, se adaptará o tomará las decisiones necesarias para conseguirlo. Pero claro, tener que adaptarse o cambiarse a uno mismo es incómodo, ¿no?

Y lo peor es que muchos comodones creen profunda y ciegamente en sus excusas…, por eso siempre el primer paso es tomar conciencia de ello.